Filosofia. La evolución del hombre


 

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Ardipithecus ramidus.

                   El nombre Ardipithecus ramidus procede de: Ardi, que significa "suelo" en la lengua de los Afar de Etiopía, pithecus = "mono" en griego y ramid que significa "raíz" también en lengua Afar, por lo que la denominación pretende hacer referencia, tanto en el género como en la denominación específica, al "mono que está en la raíz del árbol filogenético humano”.

                Hasta hace muy poco no teníamos apenas documentación fósil de los momentos iniciales de la andadura humana, pero en estos últimos años se están descubriendo fósiles de homínidos de hace 4,4 m.a., un puñado de restos para el que se ha creado un nuevo género y especie: Ardipithecus ramidus. Lo que ha sido dado a conocer de estos fósiles es que se trata de formas muy primitivas que habitaban una selva húmeda: en el Ardipithecus ramidus las muelas muestran un esmalte fino como el de los chimpancés, que se alimentan de frutos, hojas verdes, tallos tiernos, brotes y otros productos vegetales blandos  

Australopithecus  

Se conoce como australopitecos (“monos del Sur”) al conjunto de homínidos fósiles que antedatan o son contemporáneos de los primeros representantes del género Homo. Se caracterizan por tener un cerebro pequeño, dientes postcaninos grandes y ser bípedos, aunque con rasgos primitivos en su esqueleto postcraneal.

 

Dentro de esta agrupación no se incluye al primer homínido conocido, Ardipithecus ramidus, ni tampoco, siguiendo la opinión más generalizada, a los parántropos o "australopitecos robustos". De este modo, el género Australopithecus cuenta, en la actualidad, con cinco especies conocidas: A. anamensis, A. afarensis, A. bahrelghazali, A. africanus y A. garhi, que abarcan un rango cronológico desde hace 4,2 millones de años hasta hace unos 2 millones de años

 

            Caracterización del género Australopithecus

              Se trata de unos homínidos también muy primitivos pero que presentan molares más anchos y con esmaltes gruesos, lo que es indicativo de que tenían que masticar vegetales más consistentes que las tiernas frutas, brotes y hojas que formaban el sustento de su antepasado el Ardipithecus ramidus. Los alimentos vegetales duros o abrasivos, como los órganos vegetales de almacenamiento subterráneo o los granos, se encuentran en ambientes secos, por lo que cabe pensar que el primer australopiteco el Anamensis ocupaba un hábitat de bosque más aclarado que la selva lluviosa en la que vivía el Ardipithecus ramidus

 

           En el cráneo:

      Capacidad craneal relativamente pequeña. Promedios conocidos: A. afarensis 400-500 cc ; A. africanus 428-500 cc; A. garhi 450 cc. Paredes craneales delgadas. Bordes supraorbitarios robustos. Prognatismo subnasal moderado. Huesos maxilares masivos.

Comparación de los dos tipos mejor conocidos de Australopithecus comparadas con un chimpancé (Pan). a. inclinación de la frente, b. presencia/ausencia de un surco sobre el torus supraorbitario, c. torus supraorbitario (robusto o no), d. morfología del canino y la presencia/ausencia de diastema , e. posición del foramen magnum.

            En la mandíbula:  

         Mandíbulas masivas y robustas. Arco mandibular interno en "V" o "U" aguda. Arcada dental parabólica sin diastema.

 

         En los dientes:

        Caninos espatulados con desgaste perpendicular al diente. Premolares y molares absoluta y relativamente grandes.

 

 

   

 

 

Nótense las diferencias entre los maxilares de un chimpancé, el Australopithecus afarensis y un Homo Sapiens. Obsérvese la forma de las series dentarias (de "U" en chimpancé, de "V" en Homo y entre "U" y "V" en A. afarensis. Las series postcaninas maxilares son paralelas en el chimpancé, parabólicas en Homo y más o menos paralelas en A. afarensis. Y el tamaño y la forma de los caninos: grandes y cónicos en el chimpancé, muy pequeños y espatulados en Homo y espatulados y más pequeños que en el chimpancé en A. afarensis

    

 

 

 

         En el esqueleto:

 

         Los australopitecos son bípedos. Presentan modificaciones en la pelvis y el miembro posterior propias de la bipedestación. La postura erguida es la adquisición más original de los homínidos, sólo ellos se adaptaron al medio herbáceo levantándose, la mejor solución para quien se ve obligado a recorrer grandes distancias expuesto a la radiación solar. Un beneficio añadido es la posibilidad de transportar cosas en las manos y en los brazos; de hecho, al quedar liberadas de su función locomotora, las manos quedan disponibles para cualquier cosa. Además, liberar a las manos, supone liberar la mandíbula de sus funciones prensiles y cuando ya no son necesarios los grandes músculos mandibulares (véanse los parántropos, p. ej.) el cráneo puede crecer en volumen.

 

 

Comparación entre el miembro inferior y la pelvis de un Homo sapiens (a), Australopithecus afarensis (b) y Pan troglodytes (c). Sobre la articulación de la rodilla se ha señalado el ángulo que forman el eje vertical del fémur con la superficie articular, el ángulo es recto en el chimpancé puesto de pie, mientras que en los homínidos es un ángulo más cerrado.  

        

 

Adelanta o atrasa en la evolución