Filosofia. La evolución del hombre


 

No te pierdas. Consulta el Árbol Genealógico (31 Kb)Los primates

Los seres humanos somos, desde el punto de vista de la clasificación biológica,   Primates, un Orden de mamíferos que conocemos más familiarmente con el nombre de   monos. Desde esta perspectiva, la discusión sobre si venimos o no del mono es estéril; porque eso es precisamente lo que somos nosotros: monos. 

Los primates, básicamente, somos un tipo de mamífero adaptado a la vida en el bosque tropical, por eso la historia evolutiva del grupo está marcada por dos aspectos: la vida en los árboles y la sociabilidad.

 

Se distinguen dos subórdenes dentro del Orden Primates: Estrepsirrinos y Haplorrinos.


Los estrepsirrinos, representados aquí por el lémur de cola anillada (izquierda) tienen la piel desnuda y húmeda alrededor de las aberturas nasales y el labio inferior partido y fijado a las encías por la línea media. Los haplorrinos, aquí representados por un gorila (derecha) tienen la piel que rodea los orificios nasales del mismo tipo que la del resto de la cara y el labio superior está fusionado y es móvil de modo que se facilita una mayor expresividad facial típica de los primates haplorrinos.

 

Los Estrepsirrinos son los primates de características más primitivas, mientras que en el suborden de los Haplorrinos se encuadran los primates sudamericanos (o Platirrinos), el grupo de los cercopitécidos (papiones, mandriles, macacos y similares) y el de los hominoideos (gibones, orangutanes, chimpancés, gorilas y humanos). El conjunto de los hominoideos se distingue, ademas de por la pérdida de la cola, por una serie de adaptaciones a su peculiar forma de desplazarse por los árboles: la braquiación. Esto es, colgando de los brazos.

 

 

 De este modo, los seres humanos presentamos características propias de los Primates, junto a otras que son exclusivas de los Haplorrinos, Hominoideos y Homínidos, respectivamente.
             Los primates somos, básicamente, animales arborícolas, sociales e inteligentes. Hay una serie de rasgos que compartimos todos los primates y que constituyen adaptaciones para un tipo especial de vida en los árboles. Así, nuestro dedo pulgar (al menos en la manos) es oponible lo que permite cerrar el puño y así poder coger las ramas, bien para colgarnos, para trepar o, simplemente, para sostenernos en ellas.

 Por otra parte, el grupo de los simios tenemos los ojos frontalizados, es decir, ambos en la parte anterior de la cara. Como resultado, a nuestro cerebro llegan dos imágenes muy similares desde cada ojo. Es la base de nuestra vista estereoscópica, en tres dimensiones, que nos permite estimar con gran precisión distancias. Pero saltar con acierto no es la única capacidad de los simios ligada a la visión estereoscópica: la capacidad de manipular objetos está favorecida por nuestra visión en tres dimensiones, lo que permite que el cerebro pueda guiar eficazmente a las manos. También tenemos un cerebro grande con unos reducidos lóbulos olfativos: los simios nos representamos el mundo básicamente en imágenes y no en olores.

 

 Constituimos grupos sociales de gran complejidad. Esta es una de las claves de su supervivencia, ya que la vida en grupo aumenta la eficacia en la localización de la comida y la defensa ante los depredadores. La compleja vida social de los primates está asociada a un notable desarrollo de su inteligencia, entendida como flexibilidad en su comportamiento a la hora de tomar decisiones.

 

Por otra parte, la reunión de vida social compleja y comportamiento flexible, es decir no instintivo, determina que los primates requieran periodos de aprendizaje más largos que los del resto de mamíferos. De este modo, se hacen necesarias infancias más largas, en las que aprendemos todo lo necesario para sobrevivir y comportarnos correctamente dentro del grupo.

 

           Adelanta o atrasa en la evolución