Filosofia. La evolución del hombre

LA EVOLUCIÓN

LAS ESPECIES

MATERIALES

VOCABULARIO

BIBLIOGRAFIA

ENLACES

1.- La evolución y el origen del hombre

1.1.- Planteamiento general y perspectivas de estudio
1.2.- La herencia biológica del hombre: orden primates, superfamilia hominoides, familia homínidos, género homo.
1.3.- La sapientización: del homo antecessor al sapiens. 


2.- La singularidad del hombre

2.1.- Pautas de conducta en los animales y en el hombre
2.2.- El animal cultural
2.3.- El animal dotado de sinrazón

3.- La diversidad racial del homo sapiens

3.1.- El concepto de raza
3.2.- Raza y cultura. El prejuicio racista

Bibliografía


3.- LA DIVERSIDAD RACIAL DEL HOMO SAPIENS

      El moderno Homo sapiens es una especie polimórfica integrada por diversas poblaciones, tradicionalmente denominadas "razas". Pero ¿qué son las razas humanas?

        3.1.- El concepto de raza

         El término "raza" suele emplearse en las clasificaciones zoológicas para designar un grupo geográficamente aislado dentro de una determinada especie, que durante largo tiempo ha tenido poco o ningún intercambio genético con otros grupos. Un sentido que no conviene a las poblaciones sapiens, puesto que no poseen el grado de aislamiento reproductor exigido por la noción zoológica de raza (se prefiere el término población). Todavía más inadecuada es la idea vulgar de "raza", aceptada en otro tiempo por la ciencia, según la cual la especie humana está compuesta por un número fijo y reducido de razas, que constituyen arquetipos cuyos rasgos esenciales se manifiestan en individuos "puros" y que son tan antiguas como la especie.

         El único uso aceptado hoy en día por la ciencia es aquél que la entiende como una población que difiere de otras en la frecuencia de algunos genes de su reserva genética. Esto tiene varias implicaciones:

         a.- Los rasgos relevantes para la clasificación de las poblaciones humanas no son sólo caracteres genéticos que afectan a ciertos rasgos anatómicos o morfológicos (color de la piel y de los ojos, etc.) sino también las variaciones genéticas que afectan a cambios en los grupos sanguíneos y los mecanismos genéticos que controlan las reacciones inmunológicas a ciertas enfermedades. Por tanto, pertenecer a una raza no es pertenecer a un prototipo.

         b.- Así como la delimitación entre distintas especies es nítida (ausencia de intercambio genético), la tradicional clasificación de la humanidad en cuatro o cinco razas de ámbito continental (blanca, negra, amarilla, cobriza) carece de validez biológica, pues desconoce la gradación existente entre las poblaciones humanas (multitud de poblaciones intermedias entre las grandes "razas", mutaciones, cruces, etc.) y omite la gran cantidad de individuos o grupos que no encajan en esas divisiones. De la dificultad del problema es testimonio la falta de coincidencia de los antropólogos a la hora de clasificar las razas; no obstante suele aceptarse la existencia de unos pocos grupos básicos: caucasoides, mongoloides, negroides y australoides, en cada uno de los cuales existe cierto polimorfismo asociado a variaciones ambientales y culturales.

         c.- Los individuos de una población no tienen la misma dotación genética, sino que hay una gran variación entre los genotipos. No hay por tanto poblaciones humanas genéticamente idénticas ni, por supuesto, "razas puras". La idea tradicional de que la pertenencia a una raza se hallaba determinada por la aproximación a un prototipo (europeo típico, etc.) es un mito. Pertenecer a una raza no es parecerse a un prototipo sino poseer un equipamiento genético que tiene el mismo peso que el de cualquier otro individuo de la población para determinar las frecuencias génicas de la misma.

         En cuanto al origen y formación de las razas humanas, la mayoría de los antropólogos están de acuerdo en que el influjo selectivo del medio ambiente ha sido el factor determinante, pero siempre y cuando se entienda por "medio ambiente" tanto el hábitat ecológico y climático como el medio cultural. Sobre esto último cabe aportar en particular el comentario de MARVIN HARRIS: "Tal vez la explicación de las distribuciones anómalas del color de la piel deba buscarse en los efectos de la selección cultural en vez de la selección natural....Si se estableció culturalmente una preferencia por el color más oscuro o más claro de la piel, ésta influiría en una reproducción y supervivencia diferenciales en contextos como el infanticidio, la enfermedad, el apareamiento y la guerra que nada tienen que ver con la radiación solar. Una vez iniciado, este proceso de selección cultural, tendría un efecto de retroalimentación positiva que produciría porcentajes de fenotipos negros o blancos muy superiores a los que la selección natural, por sí sola, hubiera originado".